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Manual de Folklore

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LA INVESTIGACION FOLKLÓRICA

 

LA ESPECIALIZACION FOLKLÓRICA. Creo que a nadie se le ocurriría pensar que un etnólogo pueda impro­visarse; en cambio, es común que personas sin preparación técnica quieran dedicarse a la investigación folklórica. Quienes así piensen deben saber que el folklorista o folk­lorólogo trabaja en su campo con la misma técnica y cri­terio que emplea el etnólogo en el suyo propio. Quiere decir que incluso lo que parece una simple recopilación de materiales tiene que estar sujeta a determinados cánones para que luego estos puedan utilizarse en un tra­bajo científico. Pero además del método de trabajo, el folklorista de hoy debe llevar en su haber toda la expe­riencia de los folkloristas que le precedieron, para que no resulte que estamos empezando cada vez de nuevo. Y debe poseer una apreciable visión de conjunto, para evi­tar que a cada instante este descubriendo cosas que se descubrieron hace mucho tiempo en otros lugares o países.

A pesar de todo esto, muchas veces, en estos países jóvenes, puede resultar de gran utilidad que personas con cierta preparación v mejor voluntad se dediquen a ob­tener datos v materiales folklóricos. Esta muy lejos de mi Animo desalentarlas, y para ellas sobre todo van dedicadas estas líneas. El inconveniente de la falta de pre­paración técnica puede obviarse en parte, si el aficio­nado solicita -a los técnicos en la materia cuestionarios y normas de investigación, y luego si recuerda siem­pre, que el folklorista no estudia piezas inconexas, sim­ples piezas de exhibición, sino algo viviente que nos ha­bla no solo del presente, sino del pasado, al que por fuer­za debernos penetrar. A veces, un campesino puede ser representante de una cultura de siglos, y en ese caso, todo su saber merece anotarse cuidadosamente. A la inversa, hay casos de informantes que hacen declaraciones por puro placer y suplen con inventos circunstanciales lo que no saben, o, lo que es mas común, decir) que si a todo lo que pueda llevar a una respuesta afirmativa o negativa. Para evitar esto uno, el folklorista debe aprender la forma de interrogar, de manera que no pro­voque determinada respuesta, sino que fuerce al interro­gado a buscarla por si mismo.

En líneas generales, podemos decir que un estudio de campo deficiente invalida los documentos o les resta valor, según los casos. Así, por ejemplo, si se graba música y no se tiene la precaución de grabar el la del dia­pasón, después será muy difícil conocer la velocidad exacta de la pieza grabada, ya que la corriente eléctrica no tiene siempre eI mismo ciclaje ni la fuerza necesaria para dar por minuto las revoluciones reglamentarias. Al sonar el diapasón en el gabinete de trabajo y escu­char el mismo diapasón grabado en el disco o cinta, sa­bemos inmediatamente si existe alguna diferencia de ve­locidad con el original. Sin la velocidad exacta no podríamos indicar el movimiento metronómico de una pieza y, lo que es mas importante, su altura. Esto, desde lue­go, no invalida la pieza, pero nos priva de un elemento de fijación muy útil. Si en lugar de olvidar el diapasón, el investigador omite los datos concernientes a la recopilación, el documento será prácticamente inútil. Y lo mismo ocurrirá si, por ejemplo, recogemos una cesta y no estudiamos la técnica de su fabricación, ni nos in­teresamos por conocer los materiales que fueron em­pleados. En este caso, habremos colectado algo así como una pieza muerta, apta para su exhibición, pero henchi­da de interrogantes.

COLECCIÓN DE MATERIALES Indagación.    La investigación folklórica comprende dos etapas:

1`? La colección de materiales.

2? La clasificación y estudio de los materiales colec­tados.

Para esto Ultimo, como anota el profesor Imbelloni, se requiere "levadura científica". La compilación, en cam­bio, como dijimos, puede estar a cargo de buenos colec­tores convenientemente adiestrados.

En lo que atañe a la colección de materiales, el compi­lador debe atender con sumo cuidado a la obtenci6n de los datos esenciales que acompañaran siempre una pieza folklórica, de cualquier índole que sea: Nombre del in­formante, edad, lugar de nacimiento, lugar investigado y lugares por donde viajó. Su profesión. Si se trata de un aborigen o de un hombre culto; si es un campesino, si sabe leer y escribir. Donde aprendió su oficio o la pieza que ejecuta. Quien le enseñó o de quien la re­cibió. Que circunstancias rodean su trabajo o su arte. Como se ejecuta o usa el instrumento, o como se construye, o ambas cosas a la vez si se trata de un instru­mento musical, etc, etc. Luego se observaran los materiales que entran en su composición, formas, tamaños, y se indagará el lugar de donde se obtienen. Finalmente, se asentara el destino que recibe cada pieza acabada. Como complemento, se consignara la fecha de Ia investigación y todas las circunstancias que la rodearon.

Por lo general, la recopilaci6n folklórica necesita de la especialización. Vale decir, que es necesario repartir el trabajo. No es lo mismo compilar música que creencias o chinchorros. Por eso es muy útil el trabajo en equipo; pero si esto no fuere posible, el compilador atenderá a un cuestionario especial para cada materia.

Durante la colección folklórica puede ocurrir que tenga­mos que invadir otros campos, sobre todo cuando quere­mos indagar ciertos orígenes. Lo lógico en estos casos es consultar los trabajos realizados por otros especialis­tas si es que se trata de averiguar una posible fuente europea, o cuando encontramos bienes con características primitivas, en cuyo caso recurriríamos a los etnólogos. Pero cuando no encontramos el trabajo hecho, lo cual acontece muchas veces, sobre todo en lo que a música se refiere, nos vemos obligados a realizar nosotros mis­mos Ia investigación en el campo correspondiente. En ese caso, la hacemos desde nuestro punto de vista, el folklórico. A la inversa, también el etnólogo necesita los elementos de comparación que le provee el Folklore. En ese caso apela a este, o realiza también la investigación por su cuenta, pero desde su propio punto de vista. Indu­dablemente el ideal seria poder abarcarlo todo, pero por razones practicas debemos repartir el trabajo. Y aun dentro de nuestros propios campos, el folklórico o el etiológico, debemos especializarnos. El investigador del folklore material podrá difícilmente estudiar con éxito la música, y viceversa, porque .cada materia requiere conocimientos especiales y dedicación plena.

Folklore Histórico y Costumbrismo. Conviene destacar aquí otro aspecto de la investigaci6n y es el que se refiere al folklore histórico, al folklore que se perdió.

Este nos interesa unto como el folklore vivo, ya que nos es útil en primer término para la comparación, y en segundo lugar para reconstruir el pasado. La investigación del folklore histórico puede realizarse por medio de interrogatorios a las personas mas viejas, y revisando libros de viajeros y costumbristas que recorrieron eI país en épocas pretéritas, o que vivieron en determinados lugares y realizaron observaciones de interés.

Y ahora viene el caso, también, de establecer la dife­rencia entre Costumbrismo y Folklore, ya que muchas veces ambos se confunden. El costumbrista nos relata cosas ocurridas que son o no folklóricas, y lo puede hacer en forma literaria, sin ajustarse totalmente a la verdad en cuanto agrega algo de su cosecha. El folklorista no puede suponer ni agregar nada, a veces ni siquiera opi­nar. Son los hechos los que hablan por si y solo le esta permitido sacar conclusiones, ajustándose a un método rigurosamente científico. Si no lo hace así, lo cual se observa inmediatamente, su trabajo no tendrá valor desde el punto de vista folklórico. Aquí hay que recordar todavía que el Costumbrismo ha sido el antecesor del Folk­lore, cuando este no había adquirido categoría científica.

FOLKLORE EN POTENCIA. Otro aspecto que también interesa a la investigación, es el que se refiere al futuro. Hoy y siempre existió un folklore en potencia, como vimos en el capitulo anterior, o sea bienes, usos, músicas; danzas, instrumentos, etc, el proceso de folklorización. Al folklorista de mañana le interesara saber, por ejemplo, que en la actualidad el acordeón no forma parte del pa­trimonio folklórico venezolano, excepto en los Estados Sucre y Nueva Esparta, porque es muy posible que poco a poco se vaya foIklorizando en otras regiones. In­teresa mucho que el folklorista de hoy hago esta clase de observaciones para facilitar el conocimiento de muchos procesos que hoy se nos escapan, porque hace cincuenta años a nadie se le ocurriría anotar lo que pasaba en esta materia. Lo poco que sabemos, lo sabemos por infor­mación de personas ancianas, como dijimos antes. Así, por ejemplo, la señora Petronila Galindo de Madriz nos informó que cuando ella era joven —nació en 1883—, en Curiepe se bailaban cintas en los salones, con música de Contradanza. Nunca vimos nada escrito sabre este particular y ahora solo esperamos poder corroborar el dato con otras personas de la época, para tenerlo en cuenta en nuestros estudios sobre Ia danza del Sebucán. Otras veces encontramos vestigios materiales o menciones de objetos o instrumentos que ya no tienen aplicación práctica. Asi", en 1947 recogimos noticias en Falcón de una serie de cordófonos de la familia de la guitarra, que existieron antiguamente, como el cuatro y medio y el cinco y medio), que hoy no se ejecutan. Este dato re­sultó corroborado por un constructor de instrumentos que a pedido de Luis Arturo Domínguez fabricó para el Instituto de Folklore dichos cordófonos. Estos datos son Útiles para el estudio del instrumental folklórico vene­zolano.

Para completar este parágrafo, conviene anotar que el folklorista no debe desdeñar tampoco y por idénticas razones la investigación de lo popular actual. Los amola­dores de Caracas, lo mismo qua los vendedores de dulces o los periquitos de la suerte, pueden pasar a la historia o incorporarse al mundo folklórico de mañana, abando­nando la ciudad para refugiarse en los Campos. Hasta hace pocos años existían en Caracas fabricas de dulces de ciertos tipos europeos. Hoy se venden "masitas" a pastas, caramelos y bombones, como los mas afamados de Euro­pa, en negocios especiales. Asi, el dulcero criollo ambu­lante terminara por desaparecer de Caracas. Como desaparecerá ese desorden característico de muchas vidrieras de Caracas, y sobre todo Ia exhibición en corredores, aceras y frentes de comercio, típicos también de las pulperías de provincias, donde todo se cuelga a la vista del -posible comprador, y sobre Ia cual creo que ya existe una ordenanza en Caracas.

Criterio CIENTIFICO PARA LA INVESTIGACIÓN. Luis Felipe Ramón y Rivera escribe que "el criterio científico en la recolección del folklore se basa especialmente sobre dos condiciones: objetividad y exactitud". Cuando un hombre recoge folklore en su tierra natal, traspasado de amor por lo suyo, es casi seguro que incurrirá en el defecto de creer lo propio superior a lo ajeno, o creerá que todo fué creado allí y desde allí difundido, como dijimos antes. Sobre todo, se dejara engañar cuando apa­rezcan menciones del lugar, con que el pueblo hace suyas las coplas, dichos, etc., muchas veces comunes a America folklórica y a España. Otra confusión muy común es la que atañe al nombre de la pieza recogida. Hay quienes creen que el Polo de Isla de Margarita, o de Falcón, es el Polo español porque se llama de la misma manera. Inclusive, hay personas que incurren en el error peor de querer historiar una pieza con ese  nombre, y a veces hasta tienen que realizar difíciles interpretaciones Lingüísticas porque la palabra está deformada o no tiene significado en castellano, ni en ninguna lengua indígena a africana... En todos estos casos hay que realizar el estudio de la pieza de por si y no por el nombre que recibe, que se le pudo dar o cambiar en cualquier momento. Asi, por ejemplo, si que­remos saber que es el Joropo, investigaremos primero todas las acepciones que tiene para el pueblo la palabra y luego cada uno de los hechos en si: la fiesta, Ia rítmica, los instrumentos con que se interpreta o acompaña, las poesías que se cantan, Ia coreografía con todas sus figu­ral y variantes regionales, etc. Sabre todo, tendremos gran cuidado en no confundir la música con el baile, o Ia música con Ia poesía cantada, error bastante fre­cuente. Pero además, haremos el estudio en diferentes lugares, sin ideas preconcebidas, como ser que el Joropo es llanero a que debe ejecutarse con arpa y maracas, etc. El libro de Ramón y Rivera sobre el Joropo es muestra elocuente de lo que hace el folklorista con un solo tema, así como el taller publicado posteriormente muestra la forma de estudiar una danza. Por su libro vemos, en primer lugar, que el joropo encierra diferentes especies musicales, que el pueblo distingue con el nombre de joropo a veces, y mas a menudo con los nombres específicos de pasaje, golpe, corrido, etc. Si dejáramos de investigar estas especies, no sabríamos nunca que músicas sirven al joropo.

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El investigador debe ser objetivo y estar exento de pre­juicios de orden estético, etica, religioso, político, etc., y debe recogerlo todo, sin selección previa, aunque el ma­terial le parezca feo, absurdo, inmoral o equivocado. Para cada cosa tiene el Folklore ( la ciencia) su casilla en el gabinete de trabajo y el folklorista no sabe nunca para. quien trabaja, como dice Juan Alfonso Carrizo, el gran estudioso y colector del folklore poético argentino.

La exactitud es otra condición indispensable, tanto en el colector como en el investigador científico. Esta condición obliga a grabar la música y los cuentos, porque no se puede reproducir en el papel una obra oral, sobre todo si es extensa y complicada, sin hacerla repetir cierto número  de veces, Lo cual cansa al informante y origina simplificaciones en cada repetición. En cambio, una copla o un refrán pueden ser simplemente anotados, lo mismo que la música de una ronda o un sencillo villancico. Las danzas deben filmarse, al mismo tiempo que se anota con signos especiales el orden coreográfico, para suplir la posible falla de una escena filmada o una confusión en la sucesión de las cintas. Como complemento de la Investigación, se tomaran fotografías de los informantes, así como del ambiente que los rodea.

En la investigación esta siempre en juego la probidad moral del investigador lo mismo que sus conocimientos en la materia. Así, no se pueden inventar melodías to­mando por- base las notas que produce un instrumento, como no pueden confundirse los armónicos con los sonidos reales de un instrumento; ni puede hablarse de un lugar en base exclusivamente a recuerdos personales, o lo que es peor, sin haber estado nunca; como no puede reprodu­cirse, ya de regreso en la ciudad y con medios mecánicos, una música aprendida en el campo, para darle luego como documento fidedigno, etc. (Mis ejemplos son hechos ocurridos en diferentes países.)

La capacidad del colector debe marchar pareja con Ia buena fe y esta debe estar apuntalada por conocimientos científicos de la materia. El colector se hace si comienza por llevar un buen caudal de experiencias ajenas, que luego puede adaptar o perfeccionar. Prescindir de ellas es como pretender crearlo todo de nuevo.

I.A INVESTIGACION ESPECIALIZADA.

Veamos a continuación, en forma breve, como se procede para investi­gar determinadas materias, y en primer termino la mú­sica.

Investigación MUSICAL. Búsqueda del músico. —En el campo, como en las ciudades, siempre se destacan determinados individuos como los músicos y poetas del lugar. (Música y poesía marchan paralelas). Si el poeta no es músico de por si, suele ser al menos cantor de sus versos. La localización de estos poetas y músicos puede ser relativamente fácil, puesto que son personas 1. (Léase sobre el particular La veracidad en la investigación, de I,uis Felipe Ramón y Rivera (vease Bibl. del capitulo) bastante conocidas. En cambio, es difícil tomarles algo cuando "han hecho dejación", como suelen decir. Los pulperos y los agentes de policía son siempre los mejor informados; los primeros porque suelen recibir a los músicos, y los segundos porque suelen Llevárselos después. Esto esta dicho un poco en broma y un poco en serio, porque en realidad hay muchos poetas que no beben, pues consideran que la bebida Ies "nubla la mente". Hay otros, en cambio, que si logran comunicarse con las musas cuando han bebido un par de copas. El folklorista debe saber todo esto para no contrariar a sus in­formantes, ya que busca tener éxito en su indagación folklórica. En los Campos, suele dar resultado si uno se acerca a un rancho y, después de saludar, pregunta por un cantor que "nos dijeron que vive por ahí". En seguida las gentes recuerdan a los músicos vecinos y se establece una especie de cadena.

Visita al músico.  Una vez hallado el músico o can­tor, es conveniente visitarlo en su propia casa y expli­carle el motivo de la visita. Es mejor tomar las cosas con seriedad, aunque sin ceremonia, y demostrarle que es muy importante que el haga memoria de todo lo que sabe. Quo no importa si no esta Bien de voz, o si esta un poco olvidado. Habrá tiempo para recordar. En seguida se le buscaran los compañeros necesarios y los instru­mentos musicales, en el caso de que los propios no estu­vieran en buenas condiciones.

Es muy importante no engañar a los músicos con falsas promesas, como asegurarles quo su fama ira a Europa

que se oirá en todas las estaciones de radio del país, etc. Además, si se le ofrece una fotografía o un disco, deberá cumplirse el compromiso al regresar a la Ciudad_ No hacerlo así significa no sólo el resentimiento de esa persona, sino su negativa a colaborar con cualquier otro investigador. Grabación de la música. — La música se grabará prefe­rentemente por el procedimiento mecánico  de la cinta, que permite tocar piezas de larga duración, con todas sus variantes y sus textos completes. Antes de cada nueva ejecución se graba el (la) del diapasón y el nombre popular de la obra que se va a ejecutar. Además, se graban las diferentes afinaciones de los instrumentos o los sonidos que producen cuando son aerófonos (flautas, guaruras, etc.).

Cuando se graban conjuntos instrumentales o polifonía vocal, será conveniente obtener grabaciones separadas de los diferentes instrumentos y de las voces. Para esto se acercara el micrófono al ejecutante que se desee hacer resaltar, y si esto no fuese posible, se acercara el micrófono a este, disminuyendo el volumen del conjunto. Por lo general es necesario que los músicos restantes acom­pañen al músico que se desee destacar, para que este no cambie su ejecución; pero en el caso de los rasgueos acompañantes, es posible tomarlos con prescindencia de los demás. En casi todos los casos, habrá que tomar apuntes complementarios sobre los instrumentos que acom­pañan; así, las alternancias de golpes sobre el parche, el borde y el cuerpo del instrumento cuando se ejecuten tambores, lo mismo que la alternancia entre dedos, palma, palos y mazo, que luego no podrían descubrirse en las grabaciones sino en cierta medida.

Catalogo. — Al investigar la música se llenara un catalo­go con los datos esenciales, como sigue:

Número de colección. (Cada pieza llevará un número).

Denominación de la pieza, si la tiene, y el nombre popu­lar de la especie; por ejemplo: Guasa "Petronila".

Medio de expresión. (Voces e instrumentos.)

Ejecutantes. (Nombre y apellidos, edad,  residencia, ocupación.)

Lugar investigado. (Estado, distrito, pueblo.) Notas con todas las observaciones complementarias que se realicen de acuerdo con las sugestiones que dijimos antes. Colectores y fecha.

LOS INSTRUMENTOS MUSICALES. Cuando se colecten instrumentos musicales, se anotaran los nombres populares del instrumento y el nombre técnico que permita luego reconocerlo. Los Carrizos o Mare-mare venezolanos se llaman Flautas de Pan en el lenguaje universal, como desta­camos en otro lugar. Interesara saber quien fabrica el instrumento, en que forma y de que medios se vale. Cuanto cuesta, si es que se vende. Como se afina. Como se ejecuta. Que sonidos produce. Debe tenerse en cuenta que una flauta de cinco agujeros, que aparentemente produce una escala pentatónica, suele utilizarse para ejecutar cualquier tipo de música, con solo obturar a medias o totalmente uno o varios agujeros. Per esta razón, no es posible conocer la música de un pueblo por medio de los instrumentos. Por lo general, los pueblos que tienen determinados ins­trumentos no son siempre los creadores de los mismos.

El arpa criolla sin pedales llegó con los primeros conquis­tadores. Las flautas de Pan son precolombinas. El cuatro es una guitarra antigua. La maraca es aborigen, etc. Por eso, la investigación del instrumento que usa el pueblo debe realizarse junto con la música que acompaña o que en el se ejecuta.

Interesara consignar en todos los casos si se trata de un instrumento acompañante o solista, si interviene en conjuntos orquestales o si solamente acompaña el canto. (Arpa y maracas constituyen el conjunto típico para acompañar el Joropo en determinadas regiones del país. En cambio, el Corrido se acompaña preferentemente con el cuatro; a veces con la "guitarra grande".) Además, convendrá grabar ejecuciones del instrumento solo, para conocer sus posibilidades. Finalmente, se anotara la ocasión que se ejecuta y si sirve a determinadas piezas. (Recor­demos que las sonajas se usan solamente para acompañar aguinaldos durante la Navidad.)

En todos los casos en que se encuentre un instrumento original o diferente de otros de su especie, se tratara de obtener un duplicado. No soy partidaria de recoger instru­mentos (únicos, porque muy a menudo, y por desidia, con este acto dejan de ejecutarse y se pierde la tradición en un lugar determinado. Es preferible lograr que el músico lo copie para que conserve un ejemplar.

DANZAS, BAILES y DIVERSIONES. En el caso de danzas, bailes y diversiones', se filmaran películas documentales, pero además deberá anotarse esquemáticamente la situación de las figuras. De ser posible, el investigador aprenderá por si mismo cada baile, para poder describir los pasos  y giros con todo detalle. El orden que conviene seguir es el siguiente: Número  y posición de los bailarines. Manos, brazos, expresión del rostro. Orden de entrada. Pasos y movimiento del cuerpo. Figuras. Descripción de cada una y orden de las mismas. Elementos adicionales, come pañue­lo, toallas, ruana, sombrero en la mano o sombrero puesto, maracas, sonajas, palos, cintas, etcétera. Como comple­mento indispensable se grabará la música, junto con las voces de mando o exclamaciones de la concurrencia, y se anotaran los instrumentos acompañantes. En el caso de las parrandas, deberá describirse además el vestuario y los implementos especiales„ como la lancha del Carite y el armazón para el pez, o el armaz6n y el traje de la Burriqui­ta, etc. Luego convendrá adquirir un armazón de muestra, si es posible, y en sucesivas investigaciones deberá verifi‑ I. Reservamos el nombre de danza para las expresiones de coreo­grafía fija, como el Tamunangue o la Llora, en que los baila­dores realizan en conjunto determinadas figuras, y el de baile para los de sucesión libre, como el joropo, donde cada pareja baila con independencia. carse los parecidos y las diferencias entre distintos conjuntos que ejecuten las mismas diversiones. Además, se visitará al fabricante de estas armazones, para conocer los porme­nores de su fabricación, así como el lugar donde aprendió a hacerlas, o donde vio por primera vez la parranda.

También se describirá el sitio donde se desarrolla la parranda o la danza y se averiguará si tiene fecha fija, motivo especial, etc. Detalles de como se organiza y quienes intervienen en este trabajo. Si existe una Cofradía, como en el caso de los  Diablos de Yare: Quien Ia preside, atribuciones, finalidades, etc. Y si tienen un reglamento escrito, como el que poseen los "turcos" de Mapararí, Edo. Falcón.

La poesía  TRADICIONIAL. Cuando se recojan poesías, se anotarán completas, con todos los defectos de pronun­ciación o las deturpaciones propias del habla popular. Si la poesía es cantada, se escribirán cuidadosamente las repeticiones de palabras, versos, estribillos, interjecciones, etc, con que. el cantor llena los periodos musicales. En estos casos siempre es preferible grabar una cinta y luego verificar si se comprende en su totalidad, tomando apuntes adicionales. Además, se anotara el significado de las palabras de uso regional o de aquellas que por su deturpación no se puedan comprender. En el caso de anotar poesías en idiomas indígenas (caso común en algunos países sudame­ricanos), deberá solicitarse la colaboración de un lingüista o al menos de una persona que domine el idioma indígena y el castellano, y realizar enseguida la traducción respectiva.

En cuanto a los datos, se tomará el nombre del infor­mante, y el del autor en el caso de que se trate de una composición compuesta por un poeta popular. Estas poesías se diferencian de las cultas por su forma y contenido. El pueblo compone siempre a semejanza de las poesías tradicionales, sobre todo décimas, glosas y corridos. El hecho de que se conozca al autor de una composición, no modifica su tipicidad: si estas responden a una corriente tradicional, se consideraran folclóricas. También se anotará el nombre de Ia especie musical, cuando estas sean canta­das, y la ocasión en que se reciten o ejecuten, como el Velorio de Cruz, de Santo, para el Nino, etc., etc.

LA LITERATURA EN PROSA. Cuando se colectan composiciones extensas, como los cuentos, será conveniente grabarlos por el procedimiento de la cinta o el alambre. Esto permitirá luego escribirlos con total fidelidad y al mismo tiempo resultarán un interesante documento sobre el habla regional. En rigor, el estudio del cuento no se puede realizar por otro procedimiento, ya que  en los cuentos interesa tanto la forma de expresión y el desarrollo, como el argumento en si.

Algunos cuentos llevan trozos cantados. Estos deberán ser grabados en todos los casos, y lo mismo se hará con los relatos, mitos, tradiciones, casos, Leyendas, oraciones, ensalmes y en general con todo aquello que se transmita de viva voz. Además, se obtendrán todos los datos comple­mentarios posibles. Una oración para curar, debería ir acompañada de la descripción de la enfermedad para lo que sirve, de los datos del hombre que la practica y de las circunstancias que rodean su aplicación. Si el enfermo está presente, si lo acuestan, si se le pasa una rama por la frente, si debe rezar algo y cuantas veces, etc., etc. Y sobre todo, si la oración se acompaña con yerbas medi­cinales y otras practicas especiales. En el caso de sucedidos tradicionales y relatos en general, es importante la localización geográfica y el nombre de la persona a quien le ocurrió el caso.

USOS Y COSTUMBRES. La compilaci6n de los hábitos personales y de las costumbres sociales requerirán Ia interrogación de diferentes personas, Si se logra asistir a una ceremonia determinada, se tomará el apunte lo mas com­pleto posible del desarrollo, así como de todos los detalles complementarios, por insignificantes que parezcan, teniéndose en cuenta que una costumbre puede dar lugar a una monografía entera, y a veces, a un libro. En .todos los casos, son auxiliares indispensables tanto las fotografías corno las películas.

FIESTAS Y CEREMONIAS. Las fiestas y ceremonias debe­rán investigarse durante los días que el pueblo les consagra, pero convendrá que el investigador asista a los preparati­vos, que comienzan mochas veces con bastante anticipación. La Navidad se inicia con el paseo del Nino por los campos, ya en noviembre, con el fin de colectar dinero. Este paseo entraña costumbres particulares que habrá que anotar. Luego vendrá la siembra de las matas para el pesebre y la construcción y adorno del mismo. Las mujeres fabricaran objetos para dicho pesebre y dulces para la fiesta. La víspera del 24 se prepararan hallacas, que luego serán

cocidas la noche de la fiesta. Además, desde el 16 de diciembre se rezara la Novena del Niño.

Entre tanto, los hombres pintaran los frentes de sus casas. Pero, además, quizás construyan burriquitas y disfra­ces, o preparen diversiones especiales, conjuntos de agui­nalderos o de pastores, etc. Los cantores compondrán nuevas poesías o recordaran las antiguas y ensayarán los tonos para sus cantos. Probablemente se fabriquen instru­mentos para la ocasión, corno chinecos, charrascas que pueden ser de "macanilla", furrucos con piel de gato, tambores, sonajas hechas de tapas de botellas, caranganos de hojas de .palma y hasta el "tuntuneco" o muñeco articu­lado, en alguna región especial. Luego, el investigador registrará todos los acontecimientos de la Nochebuena y de las noches subsiguientes hasta la Candelaria, en que se termina la Pascua de Navidad, come se denomina a esta fiesta en Venezuela. Observara si se hace la Paradura del Nino o el Robo  y búsqueda; si se juegan prendas; si se celebran compadrazgos, etc, etc.

ARTES PLASTICAS. La investigación de las artes plásticas comenzará con la entrevista al artista popular, quien merece siempre una biografía completa. Nos interesa saber donde aprendió su arte y como. El destino que le da. Si tiene alguna creencia que se relacione con el mismo, como en el caso de las imágenes y amuletos a los que se les atribuyen poderes especiales, sean de índole religiosa o supersticiosa. Pero sobre todo, es necesario estudiar el proceso completo de su labor, desde la búsqueda de los materiales esenciales y de las herramientas necesarias; describiendo detalladamente la técnica que emplea en su trabajo, los elementos decorativos, los motivos que elige, así como el acabado de sus obras.

FOLKLORE MATERIAL. Los objetos se colectaran con vistas a la formación de un Museo, sea nacional, regional o simplemente escolar. Los objetos que no puedan ser colectados serán descritos minuciosamente, tomándose las medidas y una fotografía. En todos los casos se anotaran las circunstancias que rodean su fabricación y el proceso que se sigue, desde la obtención de los materiales necesa­rios. Donde y cuando se fabrican. Quienes intervienen. Si se venden o se hacen para el uso domestico. Para que sirven. Si existe una creencia relacionada con los mismos, etc. Además, se estudiaran desde el punto de vista artístico: si llevan pintura, decoración, etc. Cuando se trate de tejidos, cerámica, cestería y técnicas en general, el investi­gador deberá observar todo el proceso de su fabricación o de la labor, para poder detallarlo. Y lo mismo hará con respecto a las recetas de cocina o a las medicinales. En estas últimas posiblemente intervenga un factor supersti­cioso, que habrá que tener en cuenta.

Junto a las recetas de comidas deberá anotar la confección de los menús, así como la importancia que se asigna a cada comida y la ocasión especial en que se preparan determinado recordar que no basta tener anotados los ingredientes para poder preparar un plato o una tisana.

La vivienda requiere descripción particular, que comienza en el momento en que se obtienen los materiales para su fabricación y que termina cuando la casa entra a habitarse. Se tomará un croquis con la distribución de los aposentos y anexos, y las medidas correspondientes. Se investigara el proceso seguido en su construcción, buscando hombres especializados en estas tareas. Convendrá anotar inclusive el nombre de los materiales que se emplean y Ia forma de conseguirlos. También se estudiaran los elementos deco­rativos, si existen; si la casa muestra cruces o matas especiales con que se preservan sus habitantes, o si buscan o toleran ciertos animales con el fin de mantenerlas libres de alimañas.

La economía es otro tema que demanda especial atención. Como se pesca y que se pesca. Como se caza, etc. Métodos empleados en la agricultura, útiles de labranza, siembra, cuando se cosecha. Como se procede cuando Ilueve o cuando hay sequía. Santos que se invocan. Como se espan­tan los pericos o se combaten las plagas, etc, etc. Final­mente, las creencias que se relacionan y las fiestas a que pueden dar Iugar.

Cuestionarios. En la segunda parte de este Manual veremos con mayor detalle los tópicos que comprende la investigación folklórica, precisamente en el caso venezolano. Aquí no podemos dar normas para Ia colección en todos los casos, pero creemos que los ejemplos anotados pueden servir de inspiración a Ios colectores circunstanciales, ya que los técnicos suelen prepararse en Institutos especiali­zados, como dijimos antes. Solamente debemos recordar otra vez que, cuando se pretenda realizar una investigación exhaustiva, cada uno de estas rubros requerirá la sujeción a un cuestionario particular, que el investigador deberá seguir cuidadosamente. La falta de este cuestionario significará mucha perdida de tiempo y de esfuerzo para un resultado probablemente mediocre.

A continuación damos todavía dos modeles de cuestio­narios preparados por el Instituto de Folklore y destinados a informantes del interior, no a folkloristas. El primero se usó hace varios años, cuando se realizó la investigación del traje nacional, por iniciativa de Juan Liscano. El segun­do fue confeccionado en fecha mas reciente, por Luis Felipe Ramón y Rivera, para recabar datos para la preparación del Calendario Folklórico Nacional. En ambos casos se obtuvieron muy pocas respuestas satisfactorias, lo que prueba nuevamente que es necesario brindar cierta ilustración sobre nuestra materia a las personas que no están en contacto con los Institutos especializados.

Cuestionario para investigation y reconstrucci6n
de los trajes regionales de Venezuela

a)     Informar si los habitantes de esa región, hombres, mujeres, ancianos o niños, usan actualmente en opor­tunidades especiales o corrientemente, para sus faenas diarias, trajes tradicionales elaborados en esa localidad.

b)      Si no los usan en la actualidad, se tienen noticias generales de que en tiempos pasados usaron algunos?

2?  En caso afirmativo, describir esos trajes y, si es posible, enviar dibujos de ellos o, mejor, ejemplares de muestra, aunque estén deteriorados par el use.

Nota: En caso de que no los haya en Ia actualidad, investíguese con ancianos del lugar o en viejos libros, estampas o prensa locales, si antiguamente usaronse trajes regionales.

3?  Indíquese oportunidad y fecha en que se suelen a solían llevar tales trajes y las tradiciones existentes al respecto.

4?  Nombre vernáculo de esos trajes.

5`-' En caso de que no existan ni hayan existido trajes regionales completos, es posible, no obstante, que hubiera prendas o accesorios específicamente regionales o locales, para cuya investigación damos la siguiente lista, que pudiera orientar a nuestros colaboradores:

a)   Sombrero (Qué material?: fieltro, caña, palma, tela, etc.; forma, color, etc.).

b)   Camisa o franela, jubon a cota (cuello, pañuelo, corbata, encajes, etc.).

c)     Calzado (alpargatas, cotizas, chinelas, sandalias, brodequin, bota, etc.).

d)   Pantalón (fustán, tela, faltriquera, faralao).

e)    Calcetines o medias.

f)     Aditamentos (manta, cobija, ruana, delantal, cintu­rón, faja, monederos, zurrones, carriel, cartera, abanico, collares, anillos, pulseras, muñequeras,

vaina de cuchillo, cacho, machete, garrote, chucho, tabaqueras, mapire, chivos).

Cuestionario de fiestas

Localidad.

Informante.

Fecha de devolución del cuestionario.

Cual es el Santo Patrón) de esta localidad?

Su imagen esta aquí o la traen de otra localidad vecina? etc, que. fecha o día del año se celebra esta fiesta? Se celebra la "octava" u "octavita" de esta fiesta?

Hay o hubo alguna cofradía particular encargada de la festividad en honor del Patrono?

Quien es el Presidente de esa cofradía?

?celebra el pueblo con algunas diversiones públicas esta fiesta?

Si las hay, en que consisten esas diversiones?

?Se sabe de algún otro festejo o creencia popular que se celebre en las casas sin participación de la Iglesia, en relación con la fiesta del Patrono?

En este Ultimo caso, puede consignar .el nombre de la persona o personas encargadas de ese festejo particular? cual es?

En que fecha?

Intervienen músicos o bailarines populares en estas fiestas? Qué música ejecutan?

Con que instrumentos la acompañan?

Qué bailan?

Otras observaciones.

 

BIBLIOGRAFIA 

Almeida, Renato: Manual de Calera Folclórica. Rio de Janeiro, 1965.

Aretz, Isabel; Reseñas de las Investigaciones sobre las músicas del pueblo venezolano. En "Educación", Nªº 47. Venezuela, febrero ­y marzo, 1947.

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Educación. Instituto de la Tradición. La Plata, 1951. Mendoza, Virginia: El Informante Elemento humane en la Recolección folklórica Editorial Libros de México, México 1958. Ramón y Rivera La veracidad en la Investigación.

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ORDENACION Y ESTUDIO DE LOS MATERIALES

TRABAJO DE GABINETE. En el capitulo anterior nos hemos referido exclusivamente a la compilación de mate­riales folklóricos, vale decir, al trabajo de campo. Nos toca ahora ocuparnos del trabajo posterior que se realiza en el gabinete, frente a dichos materiales, y como comple­mento en diferentes bibliotecas y museos. Este trabajo comprende sintéticamente los siguientes aspectos:

1) Catalogación, escritura o descripción, fichaje y conservación de los materiales obtenidos.

2) Análisis y comparación de materiales a los fines de su clasificación v con vistas a su estudio posterior.

3) Preparación de monografías especializadas y confección de mapas con áreas de dispersión de determinados bienes culturales.

4) Difusión de los conocimientos alcanzados, por media de conferencias, artículos, boletines, etc.

Son trabajos complementarios:

Registro bibliográfico y fichaje de los datos contenidos en libros, monografías, revistas, peri6dicos, etc.

Estudio de objetos expuestos en diferentes museos.

CATALOGACION Y ORDENACION. En detalle, este trabajo se realiza aproximadamente así: En primer término se asienta el material obtenido de acuerdo con su género, contemplando los diferentes as­pectos:

Catalogación de la música y los objetos colectados. Fichaje de los datos, literatura oral, etc., contenidos en los cuadernos de apuntes.

Copia en discos, para su estudio, de las cintas con música grabada.

Ensobramiento de los discos y cintas, y ordenación de la discoteca

Escritura de los discos regrabados con la música y de las cintas que contengan literatura u otra manifestación oral. (Este última no requiere regrabación, pues su escritura resulta mucho mas fácil y rápida.)

Descripción del contenido de las películas filmadas. Descripción de los objetos colectados. Fichaje de las descripciones y conservación de los objetos en vitrinas,

archivos, etc.

Ensobramiento de los negativos y preparación del catalogo de fotografías.

Toda esta labor se realiza con el método propio de cada materia, y al mismo tiempo se asienta la critica que el material suscita al especialista. Existe material de dudosa procedencia, o material caído en desuso, moderno, trans­culturado, etc., que el investigador esta obligado a colectar, pese que luego debe observar desde el punto de vista técnico, resultan buenas o malas grabaciones, nega­tivos mejores que otros, etc., etc., todo lo cual debe anotarse en el catalogo y sobre respectivo.

CLASIFICACÍÓN Y ESTUDIO. Realizado este trabajo que podemos llamar previo, se procede a clasificar todo el material, o las fichas, según los casos. Cada materia posee un archivo especial. La música se clasifica por especies, reconocidas por el análisis musical, aunque usando las designaciones populares cuando estas estén bien aplicadas.

 (A veces el pueblo cambia el nombre a las piezas.) Noso­tros llamaremos Golpe a un tipo de música y Pasaje a otro, y si el pueblo confunde una, y otra especie, después de dejar asentado el hecho, clasificaremos la música con cierto criterio científico,

A las clasificaciones de archivo se agregaran luego estu­dios complementarios basados en el comportamiento melódico, la escala básica, los giros, el ritmo, la expresión o "maneras de hacer", y sobre el acompañamiento, en cuanto a los esquemas armónicos y percutidos, así como a las formas de ejecución, rasgueos y puntos en los cordófonos, alternancia de manos y palos que ejecutan sobre el parche y el borde a la madera de los tambores, etc., etc.

ESCRITURA MUSICAL. En cuanto a la escritura de la música, debemos decir todavía que cuando dicha música es desconocida para el investigador, después de escribir varias piezas mas o menos semejantes, deberá volver sobre las primeras para descubrir cuales son las formulas de escritura mas exactas. Es sabido que muchas veces el musicólogo no logra en su primer intento la formula representativa del ritmo potencial de la pieza, que luego se repetirá en muchas otras composiciones, pudiendo mani­festarse con mayor claridad en algunos ejecutantes que en otros. Pero, en todo caso, hay que tener mucho cuidado con las ideas "preconcebidas" sobre determinados ritmos, pues estas dificultarán el reconocimiento de sistemas dis­tintos del imaginado.

SISTEMAS RITMICOS. Y aún hay algo más en la música oral sobreviven dos sistemas rítmicos diferentes, que atañen a la melodía: uno mensural, de pensamientos breves, medidos como los versos, y otro amensural, con un discu­rrir mas semejante al de la prosa, aunque lleve texto versificado. Debernos recordar aquí que no es posible poner barras uniformes de compás y .escribir con valores equivalentes músicas que son totalmente libres. Para el primer caso, el de la música medida, pero de fraseo dispar, Carlos Vega ha creado un método de escritura que puede resultar muy útil para el análisis comparativo, es decir, para los estudios musicológicos, aunque no con­venga su use para escribir música culta. (Nosotros hicimos una experiencia también en este sentido, pero tuvimos que abandonarla porque complicaba inútilmente la lectura de la música.) En cuanto a la melodía libre, decidimos escribirla sin barras de compás, o a lo sumo colocar líneas de puntos antes de los acentos naturales.

En el Orden vertical, encontramos tres sistemas, que a veces aparecen en forma sucesiva y por momentos, den­tro de una misma composición, sobre todo en ciertos to­ques de Joropo, En el primero de dichos sistemas, el mas conocido, la música lleva el acompañamiento que correspondes al ritmo del canto, con formulas más o menos repe­tidas, como ocurre en Venezuela con ciertos Pasajes y con los Aguinaldos, Guasas, Merengues y Canciones de corte romántico (sistema mensural). En el segundo de los sistemas, la melodía y uno o mas instrumentos acompañantes llevan ritmos diferentes (birritmia a polirrit­mia). Este fenómeno fue visto por Carlos Vega en el folklore argentino y luego constatado por mi esposo en Venezuela, sobre todo en el Corrido. Aquí se da también el caso de diferentes tambores que se percuten libremen­te, sobre otro tambor que actúa de base metronómica, como en los toques de tambor negros. El tercer sistema fue reconocido por Luis Felipe Ramona y Rivera dentro del folklore venezolano y luego constatamos su existencia en determinadas músicas de muchos otros países, mas o menos cultos para la escritura musical en uso, y sabre todo por la preocupación de los músicos de meter la música dentro de líneas divisorias, y mas claramente en evi­dencia en grabaciones originales de folklore americano. En este sistema, la melodía va libre sabre un acompañamiento de ritmo fijo, caso del Galerón venezolano (melódica amensural independiente).

Nos hemos extendido en estos aspectos porque son de nuestra especialidad y porque pueden ser de interés para los músicos que buscan renovarse sin recurrir a sistemas exóticos. Por nuestra parte, una vez terminado este tra­bajo de escritura y comparación, estamos en condiciones de sacar conclusiones de carácter científico, que pueden ser de alcance universal cuando se comparan materiales del propio país con otros del extranjero.

LOS INSTRUMENTOS MUSICALES

Los instrumentos mu­sicales colectados reciben su lugar en el Museo, pero además se examinan cuidadosamente, completándose así eI trabajo realizado en el campo, junto al instrumentista po­pular o junto al constructor del instrumento. La clasificación moderna los divide en cuatro grupos, según lo que suena: Idiófonos los que suenan por si mismos, sea que se sacudan como las maracas, que se froten coma las cha­rrascas, etc., etc. Membranófonos los que poseen membra­nas que suenan también por diferentes medios, coma el Furruco, cuyo parche suena por la frotación de un palo sabre el parche, o los tambores que se percuten. Cordófonos se llama a los que tienen cuerdas, que se puntean como el arpa, la guitarra, el cuatro, etcetera. Aerófonos, los que suenan si se pone en vibración la columna de aire, como ocurre en todos los tipos de flautas o en el acordeón, el palo zumbador o la zaranda.

LA LITERATURA. La literatura, sea en verso a en pro­sa, se clasifica por especies: cuentos, leyendas, adivinanzas, etcetera, y luego cada especie se ordena de acuerdo con su carácter y su forma. Así, la poesía se separa primero en poesía infantil y en poesía de adultos. Esta Ultima se agru­pa en Narrativa y Lírica. La poesía narrativa aparece en Venezuela en forma de romances llamados corridos por su música, y en décimas, que pueden ser o no glosadoras

de una cuarteta inicial. La poesía lírica aparece en forma de copla, romance, versos con artificio, es decir, glosas, encadenados y contrapuntos. De esta poesía se puede rea­lizar una segunda clasificación por Tema literario: amor, místicas, a lo humano o a lo divino, etc. Las composicio­nes cantadas pueden recibir una nueva clasificación por especie poético-musical. La cuarta clasificación que propone el maestro argentino, especialista en el estudio de Ia poesía folklórica, Prof. Juan Alfonso Carrizo, es de gran impor­tancia cuando los materiales son cuantiosos, y facilita ade­más la comparación con los materiales equivalentes de otros países. Es una clasificación basada en el primer sus­tantivo de las composiciones agrupadas previamente de acuerdo con su forma estrofica.

Entran dentro de la clasificación poética, también los refranes y las adivinanzas, pero estos requieren la sujeción a un método especial. Y lo mismo ocurre con todas las formas de la prosa, en cuyas respectivas clasificacio­nes no nos podemos extender, pero de las cuales damos al final la bibliografía básica, que puede consultarse en cada caso especial.

Con método semejante se procederá a clasificar y estudiar cada una de las especies representativas del folklore men­tal, social o material, sabre lo cual tampoco podemos extendernos por razones obvias. Únicamente queremos mencionar que para el material folklórico, nos valemos de los criterios que da la Etnología y que en todos nues­tros estudios nos ajustamos al método histórico-cultural. En general, las clasificaciones podrían parecer rígidas o artificiales, pero en una tentativa de poner orden son indispensables. El estudio integral del patrimonio

rico humaniza de por si la disciplina, que no puede as­pirar a la categoría de Ciencia sin dicho método riguroso.

BÚSQUEDA BIBLIOGRAFICA

Otro aspecto que no puede desdeñar el folklorista, es el que se refiere a la búsqueda de las fuentes bibliograficas para el estudio de la Ciencia de Folklore o de Ios temas especializados. Estas le servirán de elementos de comparación --caso de los estudios extranjeros— y de complemento a sus propias investigaciones, sabre todo en lo que se refiere a épocas pretéritas —caso de los venezolanos—. Para esto recurrirán a los cronistas, memorialistas y viajeros que hayan observado costumbres, bailes o cualquier forma de vida que interese al Folklore. (Recuérdese que un baile corte­sano pudo descender al pueblo, lo mismo que un objeto de use domestico aborigen puede encontrarse hoy en el mun­do folklórico) Pero en todos los casos tendremos que cerciorarnos de Ia autenticidad del dato. Si se trata de un cronista, habrá que averiguar ante todo si estuvo en Venezuela, a si se servicios de datos contenidos en crónicas de Indias que pueden no haber correspondido exac­tamente a tierras hoy venezolanas o colombianas, Los memorialistas son fuente menos buena, en cuanto escriben sobre recuerdos. Por ello, las fechas que dan no se pueden usar con total seguridad sino cuando ellos relacionan su recuerdo con hechos efectivamente ocurridos en Ia fecha mencionada. -En cuanto a los viajeros, hay muchos que viajaron con la imaginación y plagiaron a otros. En Ame­rica existen casos concretos. El folklorista tendría que cerciorarse siempre de que el viajero estuvo realmente en el país o lugar de que habla.

Entre los costumbristas y novelistas encontraremos tanbien datos de interés, pero tendremos que saber extractar lo que sea relato de una costumbre o dato auténticamente folklórico, de lo que sea imaginado por el escritor, En todo caso, en lo que respecta a los novelistas, es induda­ble la mención de un baile conocido por nosotros, en cuanto el autor de la obra debió conocerlo también para poderlo mencionar. Vale decir, que si encontramos una danza determinada citada en una novela escrita en 1850, es los aportes que brindan al folklore el indio, el negro, el europeo, la vida ciudadana actual, etc., y en que grado se verifica una transformación o asimilación; constata­mos las formas nuevas que adquiere un objeto, un hecho; estudiamos  hasta que punto el pueblo atiende a las novedades  de la ciudad capital, si las acepta o las rechaza, y en el primer caso que hace con ellas. Analizamos todas sus pertenencias, y cuando verificamos su procedencia, nos preocupamos por saber como llegaron, por que me­dios. Hay bienes antiguos europeos que vinieron traídos por una moda, que Ilegaron con las gentes, a por el teatro —que envía compañías enteras o simplemente cuentis­tas—; por los comercios que importan determinados artículos de fácil popularización, coma las armónicas de Boca en nuestros días, a las flautas traveseras y los bi­rimbaos en épocas lejanas; par los primeros misioneros, como las danzas de cintas para entretener a los indios, o para los inmigrantes italianos de hay, como el acordeón y el "chao"...

DISPERSION. Finalmente, el folklorista se planteara el problema de la dispersión- Deberá averiguar cuando una canción, un objeto, una creencia, están por igual en toda America latina. Pero este trabajo, al menos en su totalidad, quedará reservado para los folkloristas del fu­turo, porque por nuestra parte —y esto ocurre en toda America— todavía estamos en la etapa preliminar, o sea en la etapa de descubrir y estudiar lo propio, y solo por excepción hallamos hechos que conocernos de otras partes. El Folklore es ciencia nueva, que a medida que avancen sus estudios nos permitirá conocer mejor a los pueblos y sentirnos mas hermanos.

Por nuestra parte, durante diferentes viajes de estudio pot. Sudamérica, hemos constatado numerosas analogías entre el folklore de diversos países, inclusive de Vene­zuela, y así lo señalamos en distintas oportunidades. Pero

hay otras con países poco conocidos en su folklore, que resultan mas excitantes. Ahora que el folklore parece ponerse de moda en el tine, donde realmente trae una renovación, nos llegan películas que desenvuelven su ac­cion en países y aldeas remotos, y de pronto descubrimos objetos folklóricos que nos son familiares. TaI es el caso de las cestas de ojo, que se fabrican en diferentes regio­nes del país y que vimos también en una película japonesa que muestra la vida campesina antigua. (Estas ces­r as se encuentran en diferentes continentes, según apunta  Lcroi-Gourhan).

 

BIBLIOGRAFTA

DEL METODO

Acosta Saignes, Miguel: Esquema de las Artes Culturales de Vene­zuela. En "Revista Nacional de Cultura", año X, mini. 72. Caracas, 1949.

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FOLKLORE ORAL

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Carrizo, Juan Alfonso:

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Comentarios Manual de Folklore

excelente en cada una de las parte de su contenido

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